Preparar entrevista treball

Prepararse, la única clave para triunfar en una entrevista de trabajo

La actitud lo es todo y se refleja desde la ropa que llevamos a una entrevista de trabajo hasta la forma en que nos despedimos del entrevistador. La clave para que todo fluya de manera positiva es preparar cada uno de los aspectos de la entrevista para así poder ser uno mismo, mantener una actitud positiva y estar relajado en una situación en la que a muchos les traicionan los nervios.

¿Cuando comenzar a preparar la entrevista?

Prepararse para la entrevista no es solo elegir ropa adecuada o consultar la mejor ruta para llegar puntual. Comienza mucho antes: comienza en el mismo momento en que consultas la oferta de trabajo. Es entonces cuando ves que este trabajo encaja en lo que quieres ser profesionalmente, piensas por qué deberían elegirte y es cuando casi imaginas como sería trabajar allí. Sin darte cuenta, estás contestando mentalmente alguna de las posibles preguntas que te harán más adelante.

Cuanto más conozcas la empresa y el lugar, mejor preparado estarás para la entrevista. De hecho, más convencido estarás que eres el candidato adecuado y, por tanto, más confianza transmitirás durante tu conversación con el entrevistador. Puedes buscar contactos que trabajen en la empresa o que la hayan dejado para tener detalles internos, además de los que puedas encontrar en Google y redes sociales sobre su situación actual. De esta manera, también podrás tener preparada una lista de preguntas para hacer a la empresa y demostrar que te interesa el puesto.

¿Cómo preparar la entrevista propiamente dicha?

La primera entrevista de trabajo que hagas no tendrá nada que ver con la última porque la experiencia previa en otros procesos de selección contribuirá a prepararte mejor. Pero, estés o no acostumbrado a participar en procesos de selección, una buena práctica es ensayar con varios escenarios posibles: uno en el que todo parece fácil, uno en el que todo se complica, otro en el que repitas entrevista para tu último puesto, otro donde te ofrezcan un puesto mejor o peor para el que te presentabas…

Primero, hazte con una lista de preguntas típicas, tanto de las habituales como de las que tienen trampa; contéstalas por escrito para poder elegir bien las palabras; y después practícalas delante del espejo o con alguien de confianza. No se trata de que memorices la respuesta perfecta: el objetivo es que cojas soltura.

Antes de contestar cualquier pregunta, piensa un segundo la respuesta. Los nervios pueden hacer que digas lo primero que te venga a la cabeza y, aunque es bueno ser sincero, mejor tener una lista de respuestas preparadas que sabes que son adecuadas. Eso calmará tu ansiedad y ganarás en confianza.

Además, también te ayudará a no quedarte en blanco ante preguntas pensadas para desestabilizar a los candidatos. Es posible que el entrevistador lo haga expresamente, es un tipo de prueba necesaria en algunos puestos. Pero la mayoría de las veces simplemente se ven así por los nervios. Por eso la mejor manera de evitarlos es prepararse a conciencia.

¿Por qué dejar de estar preparado una vez haya terminado?

Una entrevista es como un examen: cuando acaba, hay que hacer balance. Así que nada más salir, apunta las preguntas que te han hecho, las respuestas que has dado y las impresiones que te has llevado. Con más tranquilidad, quizá al día siguiente, reflexiona si lo hubieses hecho de otra forma y analiza tus respuestas para descubrir puntos de mejora.

Aprende de los errores tanto como de los aciertos que hayas tenido. Esto ayuda a gestionar las expectativas del resultado de la entrevista tanto como para prepararte para las siguientes que puedas tener. Por eso hay quien prefiere apuntarse a todas las entrevistas posibles, aunque no sean de un puesto al que de verdad aspiran, solo para perder miedo al proceso.

Estar preparado lleva tiempo y, aunque tengas la sensación de no estarlo, no dejes que la inseguridad o los nervios te impidan mostrarte tal y como eres en tu próxima entrevista. ¡Tendrás mucho ganado!

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